Juegos científicos
Resumen del recurso

Listado con 8 ejemplos de juegos científicos


Descripción del recurso

Información extraída de la revista Muy Interesante. Pódéis ver el artículo original aquí.

1) El Cubo de Rubik:
Es quizá el juguete científico más conocido y de mayor éxito. El cubo de Rubik, un rompecabezas mecánico tridimensional, ideado en 1974 por el escultor y arquitecto Ernö Rubik, fue concebido inicialmente para ayudar a los alumnos de arquitectura a obtener una mejor perspectiva visual de las tres dimensiones. Este juego de rompecabezas permite 43.252.003.274.489.856.000 permutaciones, y gracias a un algoritmo más moderno es posible resolverlo en tan solo 20 movimientos.

2) Péndulo de Newton: La cuna o péndulo de Newton es un juguete con el que este genio quería demostrar una consecuencia del Principio de conservación del movimiento. Está formado por un conjunto de péndulos exactamente iguales, alineados horizontalmente y en sutil contacto con los péndulos adyacentes cuando están en reposo. El péndulo de Newton más grande del mundo se encuentra en Kalamazoo, Michigan (EE.UU.) y se utiliza para demostraciones tecnológicas y científicas. Cuenta con 20 esferas con un peso de 6,8 kilogramos cada una, suspendidas desde el techo con unos cables de 6,1 metros.

3) Slinky: Este juguete científico fue creado casi por casualidad por el ingeniero mecánico Richard James en 1943. Su intención era perfeccionar una nueva gama de resortes para los buques y tras caerse uno de ellos sobre un escalón se dio cuenta del movimiento que este realizó en vez de llegar al suelo: había surgido un muelle espiral que permite la realización de experimentos sobre propagación de ondas longitudinales y transversales. Se hizo tan popular que forma parte de la lista del National Toy Hall of Fame.

4) Lámpara de Lava: El primer modelo de la lámpara de lava se creó en1963 por Edward Craven-Walker. Su mecanismo se basa en una bombilla de iluminación, una botella de cristal que contiene agua (transparente o coloreada), cera translúcida, un rollo metálico de cable y un pequeño cono de metal que se coloca en la parte superior. Al ser la cera fundida y el agua dos líquidos immiscibles, se mantienen separados. La diferencia de calor entre la parte superior e inferior provoca el singular efecto visual que ha hecho que este dispositivo se encuentre desde hace mucho en casi cualquier tienda de regalos.

5) Meccano: Patentado en 1901 por Frank Hornby, el Meccano fue un juguete muy popular entre jóvenes y no tan jóvenes. Se basaba en un sistema de construcción de objetos formados por piezas de diversos tamaños, forma y color fabricadas en metal y con filas de agujeros para sujetarlas a otras piezas por medio de tornillos. En la actualidad muchos profesores utilizan el meccano para instruir a sus alumnos en las clases de Física, para construir aparatos que ayuden a explicar principios físicos como la ley de la palanca, la ley del péndulo o la ley de la polea.

6) Termómetro de Galileo: 
Se trata de un termómetro formado por un tubo de vidrio que contiene un líquido transparente con un coeficiente de dilatación mayor que el del agua y un conjunto de ampollas de vidrio soplado sumergidas en él. Cuando aumenta la temperatura, la densidad del líquido cambia pero no la de las ampollas, por lo que la flotabilidad de las ampollas se ve afectada. La ampolla con flotabilidad neutra indica la temperatura. Para obtener una temperatura más o menos exacta, el dispositivo debe contener cinco ampollas como mínimo.

7) Disco de Euler: Este juguete de física fue ideado por Joe Bendik en los años 80 y fue comercializado inicialmente por la Tangent Toy Company. Este dispositivo funciona de la misma forma en la que hacemos girar una moneda encima de una superficie plana. Iniciamos el movimiento con un disco sobre una plataforma y a pesar de la disipación de energía, la rotación se prolonga durante varios minutos; la desaceleración produce un sonido cada vez más agudo, que finaliza de forma ruda.

8) Ciclista Solar: El ciclista solar es obra conjunta de Becquerel, Hertz y Einstein. El físico Henri Becquerel descubrió el efecto fotoeléctrico; posteriormente Heinrich Rudolf Hertz  aplicó este efecto y, por último, Albert Einstein consiguió explicarlo mediante una teoría: cuando la luz incide con energía suficiente sobre una superficie metálica, puede alterar alguno de los electrones y ponerlos en movimiento, creando así una corriente eléctrica. Así, la célula fotovoltaica de este dispositivo resultante es tan sensible a la luz que una simple bombilla encendida es suficiente para que el ciclista pedalee con ahínco.