En los primeros años de vida, el niño construye su corporeidad, y la presencia del adulto, así como su propia corporeidad, juegan un papel clave en dicha construcción. Por este motivo, es importante que los maestros y las maestras de educación infantil tengan la oportunidad en su formación inicial de poner su cuerpo «en juego» a partir de un trabajo corporal basado en la propia vivencia corporal y posterior interiorización, a fin de «(re)conocerse» y «(re)descubrir» su corporeidad como docente en la etapa de 0 a 6 años.