Quim Lázaro García
La democracia retrocede mientras la extrema derecha gana espacio y normaliza discursos contra derechos humanos e instituciones. En este contexto, la escuela no puede ser neutral. Educar en derechos humanos, en justicia social y en espíritu crítico es hoy por hoy un acto de resistencia. Y, a su vez, una responsabilidad. Porque la democracia no se defiende solo con leyes o discursos, sino con prácticas cotidianas que la hagan real.

Raíces de transformación: la renovación pedagógica en Cataluña
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