Recursos Reorganizando sus vidas...y las nuestras


Reorganizando sus vidas...y las nuestras
Resumen del recurso

Las soluciones organizativas pueden ser muy diversas, pero recordemos algunas ideas básicas para el bienestar de los hijos de los padres y madres separados.


Descripción del recurso

1. Tener (y ejercer) la custodia compartida es la mejor solución simbólicamente, porque supone que ambos se ocupan por igual de los hijos comunes. Pero no significa que éstos hijos se partan por la mitad (viviendo tres días en una casa y tres en otra, mientras rota el séptimo día) , sino que ambos progenitores se responsabilizan por igual, es decir: del todo.

2. No separar a los hermanos en la vida cotidiana, manteniéndolos, mientras sean menores, en el mismo hogar. Esto no significa que tengan que hacerlo todo juntos.

3. Ofrecer al hijo un lugar que sea estable y propio, en una casa y habitación concretas. No es recomendable añadir a la separación cambios en la vivienda, especialmente si éstos suponen una pérdida de calidad.

4. En la casa del progenitor que se marcha, facilitar que también tenga su espacio y que pueda considerarla su propia casa.

5. En lo posible, mantenerle en el mismo colegio, barrio y entorno de amigos, evitando cambios y pérdida de su red social. Mantener buenas y frecuentes relaciones con los abuelos de las dos familias.

6. Mantener los acuerdos sobre el sistema de crianza compartido durante años, o llegar a acuerdos nuevos si hace falta (que, tras la separación, deben ser más explícitos que antes).

La mediación como recurso

El peor camino para quienes se separan es convertir este proceso en una lucha permanente. En estos casos, lo más recomendable es recurrir a mediadores profesionales, ya que existen dos alternativas básicas: enfrentarse judicialmente o recurrir a una mediación para llegar a algún tipo de acuerdo; y un proceso judicial debiera ser la última alternativa, porque es la que puede provocar más daños a los miembros de la pareja y a los hijos.

La mediación es un proceso voluntario en el que ambos deciden resolver los conflictos de forma colaboradora, a favor de ambos y de los hijos, en una relación de mutua comunicación en la que cada uno escucha y se hace escuchar, defiende sus derechos teniendo en cuenta los del otro, procura ser objetivo, moderado y educado, se deja aconsejar por el mediador y finalmente ambos resuelven de común acuerdo, conforme a derecho, de manera que ninguno gana ni pierde. Eso sí, salen beneficiados ambos y, muy especialmente, los hijos.

Félix López Sánchez es catedrático de Psicología de la Sexualidad y autor, entre otros libros, de Separarse sin grietas. Cómo sufrir menos y no hacer daño a los hijos. Editorial Graó, 2010


Puedes leer la primera parte en el artículo "Mamá y yo vamos a separarnos".Este artículo se publicó en el número 13 de la revista "Crecer en familia"