Enfrentando el reto de los cambios en educación

Cuando alguien nos pregunta ¿a qué te dedicas?, la respuesta suele girar entorno a: doy clases o soy docente/educador. Parecerían respuestas sinónimas, pero pueden no serlo.

Como alumnos, nos afanamos por aprender todo lo obligatorio y optativo que ofrecen los planes de estudios de grados, másteres o doctorados; así como la realización de multitud de cursos. Se podría decir que “cuanto más tienes, más posibilidades; o a lo mejor, más puedes ser”.

El objetivo es simple, aumentar las opciones de lograr un trabajo, minimizar la incertidumbre a la hora de enfrentarlo o sencillamente sentirte con mayor autoridad en comparación con otros.

Ser docente (aplicable también al término educador) forma parte de una cualidad del ser y por tanto, significaría entender todo el aprendizaje obtenido hasta ese momento, como elementos para lograr que los alumnos logren los/sus objetivos. Se trata de un papel de guía con una perspectiva más a largo plazo, donde la óptica se abre a aspectos emocionales, psicológicos o sociales y donde cada error es un elemento más a superar en el camino.

Dar docencia por el contrario, representa un enfoque más a corto plazo y por tanto más cercano al cumplimiento de unos estándares, objetivos y tareas.

En la práctica, ambas posiciones parecen iguales hasta que a medio o largo plazo comienzan a darse multitud de situaciones donde es necesario implicarse con los alumnos, con el centro o con otros compañeros docentes. Es en este momento donde los “seres docentes” hacen su acto de presencia, afrontando estos retos extraordinarios como una oportunidad de seguir proyectando su vocación, mientras que quienes lo entienden como un trabajo, comienzan a sentirse algo incómodos.

El ámbito futbolístico tiene gran influencia en nuestra sociedad, acuñando términos deportivos o imitando la forma de celebrar un gol. Reflexionemos sobre el protagonismo del resultado y qué perfil de entrenadores son los que más se demandan. Y a continuación relacionémoslo con la tolerancia al error. ¿Cuál es la media de tiempo que un entrenador/a permanece en un equipo de fútbol? ¿Cuántos puntos se está dispuesto a perder el equipo antes de su reemplazo? Ahora situémonos en la piel de entrenadores donde la presión del contexto social exige resultados palpables y preguntémonos qué nivel de tolerancia somos capaces de ofrecer con una conducta del alumnado que no nos permita lograr los puntos deseados para el aula.

Y ahora reflexionemos, ¿por qué nos planteamos incluir aspectos como la inteligencia emocional o la educación en valores como materias de un currículum? ¿Ser docente/educador no lo debería llevar implícito?

En el área de las organizaciones, es común escuchar que existen tres tipos de empleados donde la presencia del ámbito emocional queda palpable: ángeles, demonios y mercenarios. Los ángeles, son aquellos dispuestos a ayudar e implicarse ante nuevos retos y donde la pasión puede más que los tiempos o las recompensas. Los demonios, serían todo lo contrario, aquellos que siempre verán la parte negativa de un nuevo reto o mejora; probablemente por el miedo a perder su “locus de control”. Y los mercenarios, serían aquellos donde el aspecto racional está muy presente y que donde, si bien no se negarán a implicarse, sí tienen en cuenta en qué condiciones.

Hasta aquí, todos podemos habernos sentido identificados más en un rol u otro y dependiendo en qué faceta de nuestra vida o en qué momento lo somos más o menos. Pero lo cierto es que dependiendo de cómo entendamos la educación, enfrentaremos los retos de una forma u otra.

Los últimos avances normativos están tratando de dar un giro al concepto de educación intentando una mayor implicación del alumnado en su propio aprendizaje o mejor, un rol del docente como guía. En definitiva, se trata de un cambio de mentalidad que llevará su tiempo implantar porque radica en un cambio final del ser y del hacer del docente, que pasa por entender la educación como medio para que el alumno se desarrolle y no tanto como fin de aplicar unos temas y unos temarios.

Llegados a este punto si te preguntan ¿qué eres?, ¿qué le contestarías? ¿Eres graduado, doctor, etc.; o has estudiado la carrera de…?. Piénsatelo bien.

Dr. Alberto Blázquez Manzano (@Dr_Blazquez). Doctor en Ciencias del Deporte 

Blog: http://albertoblazquezmanzano.blogspot.com.es