El virus tecnológico

El uso de la tecnología digital en todos los ámbitos, y especialmente en el educativo, se ha convertido en una cuestión viral. Este virus tecnológico ha invadido todos los rincones metodológicos y ha llenado las aulas de tablets, dispositivos y artefactos. Y eso no es lo peor.
Lo peor del virus es el que transmite cuando se aloja en contenidos de cualquier área y genera una multitud de efectos primarios, tales como el trabajo en red, la clase inversa, los PLE, la informática en nube, los datos masivas o, incluso, la Internet de las cosas. Como consecuencia de estos efectos primarios: los secundarios, el primer síntoma de los cuales es la adicción tecnológica, de manera que, una vez alcanzada la colonización, es fácil convertir la eficacia social y educativa que pudiera tener la tecnología digital en eficacia económica al servicio del poder de las grandes compañías.

Así se va transmitiendo la idea de la bondad tecnológica como el paradigma educativo que permite facilitar el desarrollo de sistemas pedagógicos homogeneizadores, con metodologías estandarizadas que promueven un aprendizaje rutinario y sin sentido, con creación de contenidos fuera de nuestro alcance. En fin, un caldo de cultivo donde el virus tecnológico no permite la autocreación de las personas, el autoaprendizaje ni la creación de conocimientos. Cuando pregunto a mis estudiantes si se puede considerar que un lápiz afilado es tecnología punta, comienza un proceso de reflexión en torno al uso educativo de la tecnología digital, sobre la forma en que podemos organizar nuestros propios contenidos y, sobre todo, sobre cómo podemos poner en práctica nuestra capacidad de crear.

Isidro Moreno Herrero Maestro y profesor de tecnología educativa. Facultad de Educación. Universidad Complutense de Madrid.

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