Resumen
El artículo defiende que el tiempo para pensar es condición clave de la transformación educativa. Reivindica la intuición profesional informada, la espiral de indagación y la reflexión colectiva como sabiduría compartida, y propone gestionar el tiempo docente con criterio para hacer menos, pero mejor y con más sentido, en una cultura que aprende de la propia práctica.