Resumen
El artículo analiza cómo la diversidad en la escuela se ha convertido en una acumulación de etiquetas que simplifican la compleja realidad del alumnado. Se defiende una mirada educativa más humanizadora, capaz de comprender las vidas y las necesidades de los jóvenes, especialmente las de aquellos expulsados del sistema. Ante este contexto, se reivindica una escuela que mire, acoja y acompañe genuinamente a cada estudiante.